El metabolismo es el conjunto complejo de actividades biológicas que sustentan la vida de las células y del organismo, y corresponde a un gasto energético específico que puede variar de persona a persona y que también está influenciado por el estado fisiológico o patológico del propio cuerpo. Exploremos cómo cambia el metabolismo durante el embarazo y el posparto, y qué hacer para mantener un nivel energético adecuado.

Cómo equilibrar las necesidades energéticas durante el embarazo

Durante el embarazo y el posparto, las mujeres experimentan numerosos cambios hormonales, pero sus cuerpos están programados para regular de forma óptima sus necesidades energéticas, cubriendo tanto las de la madre como las del bebé en crecimiento. Para evitar sobrecargar los tejidos de la madre y prevenir un aumento excesivo de peso, es importante recordar que la ingesta de energía a través de los alimentos debe estar equilibrada con el gasto energético, es decir, mediante las funciones vitales y la actividad física. Generalmente se recomienda una dieta equilibrada, variada y de fácil digestión. En caso de alergias o intolerancias, será importante considerar sustituciones adecuadas para el bienestar tanto de la madre como del bebé.

Cómo mantener un metabolismo saludable antes y después del parto

Desde el punto de vista nutricional, aquí tienes algunos consejos prácticos para ayudar a que el metabolismo de la madre funcione de forma óptima durante el embarazo y los primeros días después del parto:

  • Beba suficiente líquido (un mínimo de 1 litro, hasta 3 o 4 litros durante la lactancia y en los meses más cálidos), evitando el alcohol y las bebidas azucaradas (como zumos o refrescos con alto contenido de colorantes).
  • No te saltes las comidas, pero distribúyelas a intervalos regulares a lo largo del día utilizando un plan 3+2 (desayuno, almuerzo y cena más dos refrigerios) o un plan único de 3 comidas principales completas.
  • Ajusta las porciones según las características y el nivel de actividad de la madre.
  • Planifica tus reservas de comidas (organizando tus compras y menús) para evitar improvisar y conformarte con comidas pequeñas o mal equilibradas.
  • Prioriza los alimentos naturales y los métodos de cocina tradicionales, limitando los productos envasados. Es recomendable incluir alimentos sencillos en tu lista de la compra (frutas, verduras, pan, cereales, yogur, etc.) y evitar comprar alimentos que te den por sentado y que seguramente te lleven a darte algún capricho (galletas, aperitivos, patatas fritas).
  • Por último, ten en cuenta que, según las directrices internacionales, la dieta más beneficiosa para el organismo es la dieta mediterránea.
  • Siempre que sea posible (si no existen contraindicaciones específicas), mantenga una actividad física diaria adecuada a sus necesidades y nivel de condición física  durante el embarazo  y el período posparto.
  • Busque ayuda y descanse lo antes posible para recuperar fuerzas y asegurarse de que su cuerpo alterne períodos de recuperación para que pueda producir energía en el momento adecuado.

Qué comer al hacer deporte

En general, tres comidas bien estructuradas al día son suficientes para mantener el cuerpo activo y saludable. Sin embargo, recuerda que antes de cualquier actividad física, es buena idea incluir pequeños tentempiés para recargar energías. Desde un paseo tranquilo hasta actividades deportivas intensas, puede ser suficiente con incluir alimentos energéticos como un puñado de frutos secos, dos o tres cubos de chocolate negro o incluso un vaso de zumo de cítricos recién exprimido, que pueden prevenir eficazmente la hipoglucemia y la fatiga muscular. También es importante tener en cuenta que la actividad física, especialmente la de intensidad moderada, aumenta la sensación de saciedad al liberar adrenalina y mantener un nivel de azúcar en sangre más estable a lo largo del día.

— Maria Damas