Vivimos en un mundo diverso. Nuestras vidas son un entramado de diferencias; desde temprana edad, nos vemos inmersos en innumerables diversidades. Pensamos en el día y la noche: el día no podría existir sin ambos. Es fundamental enseñar a los niños desde pequeños la importancia de la diversidad como una riqueza y un recurso para el crecimiento: las diferencias solo dan miedo si no las reconocemos y las mantenemos a raya.
Cómo abordar el problema de la diversidad
Los niños se fijan en las diferencias porque son observadores perspicaces: hombres y mujeres, altos y bajos, delgados y regordetes, atléticos y sedentarios, amantes de la pizza y golosos, perezosos y estudiosos, rápidos y lentos, sanos y enfermos, valientes y miedosos, de piel clara y oscura, italianos y extranjeros. Hacen preguntas porque tienen curiosidad, quieren saber y necesitan que los adultos les ayuden a comprender. Para responder a las preguntas de los niños, debemos hacerlo con sinceridad, honestidad y calma, con sencillez y respeto, sin ocultar nada ni fingir. Recordemos siempre que las diferencias pueden crear nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo.
Los niños imitan a sus padres.
No debemos tener prejuicios: por lo tanto, es importante abandonarlos, considerar la diversidad como una ventaja y valorarla como un recurso. Enseñar a los niños sobre el respeto y la empatía les permite ponerse en el lugar del otro y ser amables de corazón. De hecho, los niños imitan el comportamiento de sus padres , y si damos un buen ejemplo, aprenderán de nosotros.
Cómo hablar de diversidad
Fingir que la diversidad no existe es contraproducente para el desarrollo infantil. Todos somos diferentes, pero ninguna distinción debería impedirnos ser amigos y respetarnos mutuamente. Entonces, ¿cómo debemos responder a los niños que nos preguntan sobre la diversidad? Aquí les ofrecemos algunas sugerencias prácticas:
- Empecemos por nosotros mismos: todos somos únicos, por lo tanto diferentes y especiales. Es prácticamente imposible encontrar dos personas iguales; diferimos en apariencia, gustos, forma de reír e intereses.
- Les leemos cuentos que celebran la diversidad: siempre es útil cuando se quiere iniciar una conversación y despertar el interés de los más pequeños por este tema.
- Animémosles a encontrar la diversidad en el mundo que les rodea, por ejemplo, en la naturaleza, en los magníficos colores de las flores o en las innumerables especies de animales, o en los sonidos y notas musicales que componen bellas melodías o en los colores del arcoíris.
No todos somos iguales; cada uno de nosotros tiene características propias que nos hacen únicos. La diversidad existe, y cada uno de nosotros tiene su propia manera particular de vivir y de estar en el mundo y con él. ¡Es precisamente esta manera particular la que nos hace originales e irrepetibles!
